martes, 10 de mayo de 2016

UN ANTES Y UN DESPUÉS

Como he comentado en anteriores entregas, realizar el Proyecto Flipped ha sido muy interesante. Lo he elaborado sin tener mucho en cuenta la realidad cotidiana del aula, sino basándome en la posibilidad real (aunque no en la actualidad) se poderlo llevar a cabo algún día en su totalidad. Este pensamiento sin apenas cortapisas me ha permitido bucear en nuevas aplicaciones, en nuevas posibilidades que no hubiera ni siquiera mirado anteriormente.

Aunque no de forma inmediata, veo posible aplicar mi proyecto en un futuro y prácticamente en su totalidad. Mi centro educativo está apostando fuerte por la educación emocional, y el equipo de orientación cuenta con profesionales estupendos que están proporcionando nuevas experiencias a los alumnos y profesores. Un programa de este tipo sería muy bien acogido si se dan las circunstancias precisas.

En cuanto a las dificultades, contar con la participación familiar y el tiempo necesario para que los alumnos realicen tantas tareas en formato digital me resulta más complicado. Sería cuestión de coordinar el trabajo con las clases dedicadas a las nuevas tecnologías que ya posee el centro. 

Actualmente, pongo en práctica este proyecto en su parte física. Los alumnos realizan las composiciones artísticas a partir de los colores y expresiones de las emociones. El reto, por tanto, sería incluir el trabajo en casa y las aplicaciones informáticas.


Aún así, el curso me ha servido para descubrir taaaantas posibilidades que este verano tengo trabajo que hacer. Me sentía dentro del mundo digital, y he descubierto que soy una novatilla que ha de aprender mucho. Gracias por abrirme este interesante campo, gracias por ofrecerme tantas herramientas y gracias porque mis clases nunca volverán a ser lo mismo. Un antes y un después.

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